¿Cómo evitar la ansiedad por comer?

La ansiedad por comer es un problema que cada vez más y más personas tienen. Esto se debe a que cada vez llevamos vidas con más estrés y problemas.

Hay muchas ocasiones en las que comemos algo sin tener realmente hambre. O hay veces en las que pensamos que tenemos hambre, pero la realidad es que estamos aburridos, o tenemos ansiedad por algún otro motivo.

Lo cierto es que muchas veces comemos por gula, no por hambre. Y en la mayoría de esas ocasiones, picamos algo que tenemos muy disponible y suele ser insano.

El problema es que pensamos que comemos porque tenemos hambre, pero realmente comemos por otros motivos distintos.

Veamos a continuación cuales son los indicadores que diferencian el hecho de comer por hambre de comer por ansiedad.

¿Es hambre o ansiedad?

Lo primero de todo es identificar si tenemos ansiedad. La ansiedad suele venir precedida de eventos que suponen un cambio en nuestra vida. Por ejemplo, un nuevo proyecto o exámenes importantes. Esto puede desencadenar en estrés y ansiedad si no estamos preparados.

Lo mejor en esos casos es acudir a un profesional médico o psicólogo que nos pueda ayudar a tratar estos problemas. Si te falta tiempo, puedes acudir a psicólogos online con los que tratar estos temas desde tu casa.

los psicólogos online pueden ayudarte a tratar tus problemas de ansiedad por comer

Pero existen síntomas que son fácilmente identificables, que nos podrían indicar que tenemos ansiedad. Veamos algunos de esos síntomas.

Síntomas de la ansiedad

Preocupación excesiva. Si últimamente te preocupas más de lo normal, es probable que tengas algo de ansiedad. Por ejemplo, si te preocupa no rendir lo suficiente en el trabajo, o tienes a algún familiar en un mal estado de salud.

Problemas para dormir. Otro síntoma de que puedes tener ansiedad es la falta de sueño y problemas para dormir. Eso se debe, principalmente, a que tienes problemas que te están rondando la cabeza todo el día o estás nervioso/a por algo que puede suceder. Los problemas, mejor solucionarlos antes de ir a la cama.

Miedo a cosas cotidianas. Si de repente tienes miedo a hacer cosas normales, como conducir o montarte en un tren, eso puede ser también un síntoma de ansiedad.

Tienes tics nerviosos. Otro síntoma de la ansiedad es tener tics nerviosos, como cruzar los brazos continuamente o mover mucho la mandíbula.

Inseguridad. También es un trastorno de la ansiedad el estar continuamente exigiéndote a ti mismo y cuestionándote si has hecho algo bien. La inseguridad en tus acciones cotidianas es otro síntoma que puede estar asociado a la ansiedad.

Ansiedad por comer

Una de las consecuencias que produce tener ansiedad en tener un apetito fuera de lo común. Es por ello por lo que muchas veces no sabemos si lo que tenemos es hambre o es ansiedad por comer.

Por ejemplo, si tienes problemas para dormir y estás un buen rato dando vueltas a la cama, es probable que te entre hambre de repente. Pero esa hambre no está asociado a falta de comida, sino a la ansiedad que te está produciendo algún problema o evento próximo que no te deja dormir.

También podemos tener dificultades en diferenciar el hambre del aburrimiento. Esto es muy típico. Son las 5 de la tarde, y apenas comiste hace dos horas. Pero no tienes nada que hacer en toda la tarde, y te pones a comer algo simplemente por matar el tiempo. Y sí, eso también puede ser ansiedad por comer.

¿Y por qué comemos cuando estamos ansiosos? Muy fácil. Cuando estamos en una situación de ansiedad, nos encontramos mal, necesitamos hacer algo que nos guste. Y comer, sobre todo si se trata de cosas que nos gustan mucho, es placentero. Hace que nos sintamos mejor, al menos en el momento en el que lo estamos comiendo. Luego nos sentimos culpables por haber comido tanto, pero el daño ya está hecho.

Y claro, esto de comer entre horas día tras día, y no precisamente cosas sanas, provoca que podamos engordar o tener problemas alimenticios.

Si nos ponemos a pensar fríamente, muchos de los problemas alimentarios de hoy en día se deben más a temas psicológicos que físicos. Piensa en los momentos en los que tienes hambre y comes este tipo de productos procesados. ¿En qué estado de ánimo te encuentras?

¿Cuándo estamos llenos?

Otro problema es la cuestión de la saciedad. ¿Cuándo sabemos que estamos llenos? A veces comemos mucho, pero en el momento en que comemos nos encontramos aún con hambre. Pero al cabo de unos minutos estamos que no podemos más.

¿Por qué esto es así? Esto se debe a que la comida tarda cierto tiempo a llegar al estómago. Por ello, hasta que esta no llegue, podemos seguir comiendo sin notar esa saciedad.

La solución a este problema es comer más despacio, disfrutando cada porción de tu comida. Normalmente, la comida suele tardar unos 20 minutos en llegar al estómago. Si comes como una víbora y en 10 minutos has podido con todo, es probable que te llenes más de la cuenta.

Debes hacer más caso a tu cerebro, y menos a tu barriga. Empieza a controlarte y así no legarás al punto de estar tan lleno que no puedes moverte.

¿Por qué crees que las cadenas de comida rápida que ofrecen bufets dejan que haya un intervalo de tiempo entre que pides una ración y otra? Simplemente para que te de tiempo a llenarte y no vuelvas a pedir una ración más. Está todo estudiado, y aunque pienses que no, este tipo de ofertas les sigue saliendo rentable.

¿Cómo controlar la ansiedad por comer?

Existen varias técnicas para quitar o al menos controlar la ansiedad por comer. Si implementas estos consejos en tu día a día, estas ansias por devorar la despensa podrán desparecer poco a poco.

Haz ejercicio

Una buena rutina que te permitirá olvidar la ansiedad y las ganas de comer es hacer ejercicio. Si haces ejercicio de alta intensidad, generarás cierta fatiga que provocará que desaparezca tu apetito durante un rato.

Además, hacer ejercicio tiene otros beneficios psicológicos, pues ayuda a calmar nuestras emociones y nos genera un sentimiento general de satisfacción con nosotros mismos.

Otro beneficio indirecto es que nos dejará más cansados, y tendremos mayor facilidad para conciliar el sueño. ¿No puedes dormir por las noches? Haz ejercicio de alta intensidad y verás como ahora te resultará más fácil. Pero no lo hagas justo antes de dormir, pues el efecto puede ser más bien el contrario.

Ten una buena planificación de tus comidas

Otro buen hábito que puedes implementar para no tener hambre a deshoras es tener unos horarios fijos en los que comer. No importa que comas 3, 4 o 5 veces al día, lo importante es que comas siempre a las mismas horas y llenarte lo suficiente para no caer en la tentación de picar cuando no debes.

Puedes pedir a un nutricionista experto que te ayuda a implementar una dieta personalizada saludable para tener un mayor control sobre lo que comes.

Ingiere alimentos saciantes

No sólo es relevante cuándo comes y cuánto comes, sino también qué comes. Es importante que elijas alimentos saciantes para no picar entre horas. Algunos de estos alimentos son los frutos secos no procesados, aguacate o panes integrales.

Por contra, hay alimentos que no llenan casi nada, como los alimentos con muchos azucares refinados. Te comes una palmera de chocolate y aún te dan ganas de meterte otra entre pecho y espalda. Lo mejor en esos casos, es no comprar este tipo de productos en el supermercado.

Bebe mucha agua

Cuando estamos deshidratados, nuestro cuerpo puede provocar sensación de hambre. Por ello, para asegurarnos que de verdad tenemos hambre, lo mejor es bebernos un buen vaso de agua. Si después de un tiempo aún seguimos teniendo hambre, es que era hambre de verdad.

Y es que beber agua tiene muchos beneficios, más de los que piensas. Bebe mucha agua, por favor.

Duerme bien

Es fundamental dormir al menos 7 horas al día para estar descansado y poder llevar nuestra vida en condiciones normales. Una persona que duerme poco, en general estará más irritada y molesta.

Y ya sabemos que cuando estamos en una situación desagradable, solemos comer para colocarnos en una situación placentera, aunque solo sea durante un tiempo limitado.

uno de los síntomas de la ansiedad es tener problemas para dormir

Mantente ocupado

Quizás sea el consejo más infravalorado, pero el más efectivo de todos. Si te mantienes ocupado haciendo cosas que te gustan (o al menos no te desagradan) estarás entretenido y esa hambre emocional que tienes la olvidarás por completo.

Realiza actividades que te gusta hacer, haz ejercicio y bebe mucha agua, y tu hambre psicológica desaparecerá.

Una dieta restrictiva no es la solución para calmar la ansiedad por comer

Cuando pensamos en formas de controlar nuestros instintos, solemos buscar dietas que nos ayuden a bajar de peso mediante restricciones de comida.

Pero este tipo de dietas, más que ayudar, pueden ser perjudiciales. Estamos grandes periodos de tiempo sin meternos nada en la boca, y cuando llega el momento de comer no paramos hasta reventar.

La clave no está en restringirnos el acceso a la comida, sino en planificarnos bien y comer lo que nos conviene en cada momento.

Para eso, podemos contar con nutricionistas profesionales que nos ayuden a crear una dieta personalizada para nuestro caso concreto. Si no tienes tiempo de acudir a un nutricionista de forma física, puedes acudir a nutricionistas online.

Incluso podemos hacernos estudios genéticos nutricionales que nos proporcionen más información sobre nuestros genes, que nos permitan llevar una alimentación totalmente personalizada.

En definitiva, si quieres calmar tu ansiedad por comer, lo mejor que puedes hacer es llevar hábitos saludables y mantenerte ocupado todo el día. Come bien, bebe mucha agua, haz ejercicio, y descansa lo suficiente. No es tan complicado, ¿verdad?

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